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Archive for the ‘Not in His Image’ Category

-Segunda parte del escrito anterior: Cristianismo un invento innecesario

No hay autoridad en el planeta que pueda dirigir el planeta. La única autoridad que puede dirigir tus acciones es tu propia conciencia autónoma, o aquella de otro individuo que actúa en la presencia de la consciencia, libre de la postura de la autoridad, libre de imputación, liberada del contagio ilusorio del control remoto delegado.
-Metahistory.org

Como indiqué anteriormente, el papa Francisco publicó en julio de este año un texto pastoral titulado: “Encuentra el dios viviente a través de las heridas de cristo”

En este texto mencionaba, a los Gnósticos y aunque pudiera parecer algo “normal” a ojos de las personas que no tienen una idea clara de quienes son esos “sabelotodos”. Tanto el título, como el contenido del texto en sí, añadía un factor “sorprendente” al hecho de que se incluyera, la palabra “maldita” o “innombrable” en el seno de la iglesia, desde hace quizás siglos.

Si se tiene la paciencia para leer la carta pastoral, se podrá constatar que no dice nada distinto a otros escritos religiosos. Habla de la divinidad de jesucristo, de su resurrección, del dios viviente y de las maneras de llegar a este mediante el hijo y expresa en una frase la idea de que hay que tocar las “heridas de jesús” para conectarse a él de manera “tierna”.

Ocurre que uno de los capítulos de -Not In His Image- de John Lash, que he mencionado varias veces en este blog, (porque lo considero en estos momentos como la clave para liberar, todas aquellas ideas de carácter religioso, que siguen atrapadas de una manera u otra en nuestra mente), se titula: La dignidad herida. En ese capítulo se habla precisamente sobre jesús y explica la dificultad humana para refutar esa figura tan arraigada en el sistema de creencias de una gran parte de la humanidad actual. Voy a transcribir algunos párrafos que me parecen reveladores:

Ni que decir tiene, que está mal visto “hablar mal” de jesús. Esta es la gran parte de la dificultad para refutar la manifiesta locura de la “ética redentora”. De alguna manera al desafiar o no respetar a jesús, parece que estamos menospreciando nuestra propia humanidad. Es algo extraño, pero en realidad se percibe de esa manera y ese sentimiento crea un elemento disuasorio extremadamente fuerte.

La profunda resistencia a refutar a jesús, es el último obstáculo que se interpone en el camino de la humanidad, para reclamar su divino derecho de nacimiento, expresado en la Visión Sofiánica de los Gnósticos. El porqué de esa resistencia tan endémica y resistente es porque la imagen de la “víctima divina” ha sido consagrada en la imaginación humana, como reflejo de la dignidad humana.

Cualquier ataque hacia jesús, es sentido como un desaire hacia la dignidad humana. Todo lo que se dice contra jesús es inmediatamente sospechoso, porque la figura humana de jesús ha sido asignada con una única y preciada importancia. Ha llegado a representar la innata auto-evaluación de la especie humana. Cualquier ataque contra la figura de jesús o cualquier crítica hacia el mensaje de amor que nos llega a través del divino redentor, se siente como un duro golpe a nuestro sentido común de la humanidad.

¿Qué ocurre entonces si hemos puesto nuestro sentido como humanidad en el lugar equivocado, en la persona equivocada?

El demiurgo del antiguo testamento es un arrogante, demente impostor, que afirma que los seres humanos están “hechos a su imagen”. Estas cuatro palabras son el lema corporativo del patriarcado. Marcadas en el alma humana “Hecho a Su Imagen”, significa la total esclavitud de la humanidad a una agenda de fuera del planeta, alienígena.

La enseñanza gnóstica que Yaldabaoth y los Arcontes no pueden comprender a la humanidad, contiene una fuerte advertencia contra la creencia de que estamos “hechos a imagen de dios”. Solo un dios que no reconoce lo que es la humanidad, sería lo suficientemente arrogante para crearla a su propia imagen.”

Por tanto, reconociendo en el dios cristiano que menciona el papa, a Yaldabaoth, el demente simulador y mentiroso, no puedo aceptar de ninguna manera que aquello que provenga de esa entidad extraplanetaria, no sea tan malvado como el sistema de control mental que ha instaurado en este planeta desde hace varios miles de años. No puedo aceptar ni reconocer como dios, a una entidad que acepta una jerarquía patriarcal de hombres mezquinos y corruptos, con pomposa vestimenta y rodeados de una parafernalia enfermiza, para dirigir los destinos de la humanidad.

La mezquindad es la falta de nobleza, la avaricia es algo relativo a esa palabra. Nadie en su sano juicio puede negar que la iglesia representada en el Vaticano no adolezca de todas ellas. El fraude en la narrativa, es algo común en las religiones abrahamicas. Si fue necesario modificar los textos manuscritos para que concordaran con la “gran mentira”, así se hizo, claro que no siempre con la pulcritud necesaria para que no fuera descubierto a posteriori.

El trabajo de aquellos que encontraron demasiadas lagunas y conflictos en aquellos escritos que conforman la narrativa actual sobre un hombre-dios llamado jesucristo, es algo que no podemos desdeñar, porque “así nos lo dicta nuestro sistema de creencias religioso”.

¿Existió jesús? Por supuesto existieron muchos. Jesús es además el amigo imaginario tal como recoge en su excelente trabajo de recuperación histórica el librepensador Kenneth Humphreys en su web:
http://www.jesusneverexisted.com/imagine-spanish.html

Si algo faltaba para destruir la gran mentira, esa falsa narrativa con la que nos han estado engañando durante los últimos 20 siglos, aquí puedes encontrar las trampas o deslices que cometieron los historiadores cristianos para “inventar un salvador redentor de la humanidad”.

Solo hay que preguntarse que tiene que ver el amor, que al parecer es la clave en el mensaje de jesús, con la definición más que clarificadora sobre el “Libro” que sostiene a esos impostores:

La moralidad bíblica es arcaica y salvaje. Refleja una edad bárbara, despiadada, y una sociedad tribal, basada en la esclavitud, un tiempo en que los “elders” (ancianos) y los clérigos gobernaban aldeas y villorrios desesperadamente primitivos y clanes nomádicos y semi-nomádicos. Los romanos miraban al Judaísmo como una religión primitiva – y así lo era.

El panorama escasamente mejoró cuando fue remodelado como Cristianismo, pese a toda la vacía habladuría acerca del “amor” y el heroico auto-sacrificio. De hecho, a medida que la necesidad política se presentaba, los cristianos acudían cada vez más a las doctrinas del Judaísmo, para justificar sus acciones criminales.

El Nuevo Testamento, con su esquemática biografía de un dios humanoide y una ecléctica colección de cartas significó que el practicante del Cristianismo, levantado por ancianos y clérigos de un mundo en decadencia, acudió frecuentemente al Viejo Testamento con su rico compendio de inhumanidad e intolerancia.

Me pregunto si los cristianos pueden echar mano de un término como el que tienen los judíos cuando te pronuncias contra ellos: antisemita. Quizás los Zionistas han sido más listos a la hora de manipular la historia. Ellos quedan siempre en la sombra y nadie les puede pedir cuenta de los desmanes que comenten, sin ser etiquetado de anti-semita, nazi o algo peor. Por suerte para la especie humana esta controversia hasta ahora tabú y todavía penalizado en algunos países está cayendo por su propio peso. Pero esa será la tercera parte de este ensayo sobre mentiras y religión, dos palabras que siempre han estado unidas en lo más intimo.

La palabra que define una actitud controvertida y desafiante contra el aparato religioso que utiliza el engaño y el control-mental para subyugar a la especie humana es: “Gnóstico”. Aquellos sabelotodos que en la antigüedad se enfrentaron al virus salvaSionista y que han vuelto para acabar el trabajo que empezaron.

V_V en Vishvamata 9 – F69

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Tras haber leído –Not In His Image, he reflexionado sobre lo que John Lash intenta transmitir con él. No es fácil resumir un libro con tal magnitud de conocimiento escrito en sus páginas. Solo al leerlo desde principio a fin, nos dejará una idea suficientemente clara de la “intención” del autor al publicarlo. Pero lo más importante es que abrirá una profunda brecha en los “sistemas de creencias” que todavía estén implantados en nuestra mente. Definitivamente es un texto esclarecedor, pero mejor sería llamarlo “liberador”, si esa palabra es la correcta para definir el estado de ánimo que queda tras completar su primera lectura.

Algunos quizás deban esperar a su próxima traducción en español, pero puedo asegurar, que lo que contienen sus páginas es de un gran valor para la raza humana en los momentos críticos que estamos viviendo, donde el fraude y la mentira mantienen ocupados con relatos fantásticos, a la mayoría de humanos que buscan respuestas a sus preguntas. Conocer lo primordial de nuestra historia y como ésta ha sido disimulada durante siglos es algo en lo que vale la pena invertir una parte de nuestro tiempo.

Si una frase puede concretar su contenido, curiosamente es el título de una sección de la introducción: “La humanidad traicionada”. Hoy vemos a diario como se traiciona una y otra vez a los humanos y estos siguen paralizados sin comprender, que un puñado de psicópatas y sus seguidores, utilizan la ingeniería social, la mentira y el fraude continuado, para mantenerse en una posición depredadora predominante, que además controla todo el planeta.

Pero dejaré que sea el propio Lash el que cuente como empezó a definir esa traición:

Durante toda mi vida, me he enfrentado a una paradoja: Sentir compasión por la humanidad y al mismo tiempo, sufrir una cierta repulsión por ello. Eventualmente llegué a comprender que la repulsión que sentía, no era por la existencia humana tal cual, ni se trataba meramente de una proyección de auto-repulsión en los demás. Más bien, ello era una respuesta visceral espontánea hacia los “comportamientos” y “actitudes” humanas. (Las actitudes que informan los comportamientos son “valores”, y estos son lo que Nietzsche buscaba destruir y volver a crear). Incluso de niño, me parecía que ciertas formas del comportamiento humano son incompatibles con una humanidad genuina. Esto puede no parecer como tal un punto de vista radical, ya que la mayoría de lectores convendrán que algunas acciones humanas son repulsivas, indignas de la humanidad. Pero estuve en un terrible aprieto pronto en la vida, porque sentía repulsión por acciones y actitudes que serían normalmente consideradas como admirables, en particular, una justa rectitud religiosa y moral. Aquello que el mundo en general consideraba que ejemplificaba lo mejor de la naturaleza humana, yo lo encontraba deplorable.

Viviendo con ese sentimiento conflictivo, me di cuenta de algo que es extremadamente difícil de definir: Esto es, como la humanidad estaba en peligro de traicionarse a si misma “por causa de lo que mantenía como sus más altos ideales”. Me preguntaba como tal extraña proposición podría ser verdad, como la auto-traición de una especie entera podría en realidad llevarse a cabo. A su tiempo me di cuenta que ni siquiera podría sospechar como era semejante traición, si no estuviera adherido a un patrón innato de la humanidad por el que estaba juzgando el comportamiento humano, incluido el mío. ¿Pero cual podría ser ese patrón? ¿Cómo lo había adquirirlo? ¿Por qué otras personas no lo tenían también? ¿Cómo podía aplicar mi sentido de valores, el código de humanismo misantrópico que había encontrado en Nietzsche, de una manera compasiva? E incluso si llegaba a definir mi “patrón innato de humanidad” y vivir de acuerdo con él, ¿entonces qué?
¿Cómo podría esto colocarme ante el resto del mundo? Y lo más importante, ¿sería capaz de ver como la auto-traición de la humanidad se representaba? Incluso, ¿cómo podría evitarse?

Tales son las preguntas que me han preocupado a lo largo de mi vida. En gran parte, este libro es mi tentativa de resolver esas preguntas.

* * *

Si en algo coincido con Lash, es en haber mantenido una sensación similar durante parte de mi vida. Un sentimiento contradictorio entre lo que dictaba mi “corazón” y lo que veía con mis ojos y razonaba con mi mente. Me preguntaba muchas veces como habían podido ocurrir ciertos hechos durante la historia, sobre todo aquellos en los que la religión tenía un protagonismo “macabro”. En el nombre de “dios” se habían masacrado pueblos enteros, incluso civilizaciones. ¿Cómo era posible que existiese un “dios” generoso y bueno, cuando su “iglesia” había cometido “crímenes contra la humanidad”? ¿Por qué debía tener “fé” en conceptos que estaban claramente en contra de la naturaleza humana? ¿Porqué los que se auto-denominaban representantes de ese buen dios, vivían en la opulencia, mientras una parte del mundo moría de enfermedades e inanición? ¿Porqué yo siendo pobre debía ser generoso, mientras las clases poderosas se enriquecían, robando a las clases necesitadas una y otra vez? ¿Porqué en definitiva, un “dios” tan bueno, permitía tanta maldad (T-error) en el mundo?

Preguntas y más preguntas que entonces respondía con un “dios así lo quiere y debe tener alguna razón, para que así sea…”. Iluso de mí estaba atrapado en el vínculo salvaSionista, depredador-presa, que había introducido en mi mente, el sistema religioso al que había estado adherido desde mi infancia, que posteriormente evolucionó a algo todavía más sutil pero no menos peligroso. La “creencia espiritual” irracional de que se debe “perdonar” siempre a los agresores, porque eso es lo que nos hace “buenos”, sin sospechar siquiera que eso es lo que nos convierte en “víctimas” de por vida.

He arrastrado esos conflictos durante mucho más tiempo del que desearía recordar y cuando he encontrado respuestas, estas no han sido suficientes para mí, porque de una manera u otra el “patrón” religioso acababa por imponerse. Busqué una y otra vez aquella verdad que me hiciese libre de esas ataduras, pero solo pude encontrarla cuando “quemé mis naves” o sistema de creencias adquirido y empecé desde cero, sin prejuicios religiosos que pudieran corromper mi mente.

Ni que decir tiene que –Not in His Image– ha acabado de fortalecer el concepto actual que tengo sobre la auto-traición de la humanidad, o sistema intra-depredador que se está llevando a cabo en el planeta. Enraizado profundamente en los sistemas de creencias de un dios exterior o “no perteneciente a la tierra”.

Y si algo tengo que decir es que:

Yo menos aún estoy hecho a su imagen

* * *

Notas de otros autores:

-“Not in His Image, presenta una perspectiva fascinante de significados en una historia sagrada, larga y erróneamente suprimida. Ello exige una profunda corrección de lo que la civilización occidental ha enseñado a llamar religión. Es un libro que debería ser leído por todos.”
-Barbara G. Walter, autora entre otros de –The Woman’s Encyclopedia of Myths and Secrets

-“Es un libro impresionante. Debería causar un gran furor. El conocimiento histórico y antropológico de Lash es asombroso”
-Colin Wilson, autor de –Atlantis and the Kingdom of the Neardenthals

-“Los misterios Gnósticos han encontrado un nuevo y elocuente campeón en John Lash.”
-Graham Hancock autor de –Fingerprints of the Gods

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