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Archive for 17 diciembre 2012

Hace un tiempo, mientras todavía creía que los Humanos, necesitamos adquirir “cosas” para rodearnos de ellas y de esa manera mantener nuestra aparente “felicidad”, compré un reloj de esos que se cuelgan, como los de estación de tren. Un poco más pequeño claro, pero que daba el “pego”. Había querido tener un reloj así, desde que imaginé un capítulo de uno de mis libros que trataba de varios relojes de “estación”. Si me permitís una curiosidad. El primero de ellos, cuya fotografía guardo como “rareza” llevaba la palabra “Victoria” escrita. Y recuerdo haberlo observado el dia que decidi crear el personaje de Victor VV para una de mis novelas. No es la única “casualidad”, que aparece junto al nombre o la trayectoria de ese personaje de novela.

Volviendo al reloj de marras, éste que comento colmaba mis espectativas. Seguramente había sido construido en la China, u otro pais de esos, de donde vienen todo tipo de cosas que no necesitamos, pero que compramos compulsivamente para “adornar” nuestras casas, sin saber porqué…

El caso es no había forma de abrirlo, sin romperlo, para colocar las “supuestas” pilas que necesitaba para funcionar. La vendedora, me aseguró que las instrucciones lo indicarían. Ella hizo una suposición y yo lo creí sin Verificarlo. Dentro de la caja no había ni un triste papel, que explicara como abrir el reloj. Tras darle varias vueltas, seguía siendo un misterio, incluso para mí. que me considero un “manitas” del destornillador y el martillo.

Mientras este hecho ocurría, una oleada de aire fresco llegó a modo de “revelación”. Nada fuera de lo común, o sobrenatural. Algo tan simple como escuchar una voz que a veces habla en mi interior. Un ejercicio que debería (en aquel tiempo) hacer a menudo, pero que el ajetreo diario al parecer me lo impedía. No hablo de la voz del Ego, esa que NO nos permite ser como queremos ser en verdad, la que juzga nuestros actos y los de los demás. Aquella que nunca está contenta con nada de lo que hacemos nosotros y los que nos rodean. En fin esa que nos mantiene atados a lo que a veces he definido como juEGO, implante, ilusión arcana, etc. Una voz tediosa, mono-tonal, que como un locutor radio, habla y habla sin parar y mientras lanza su verborrea, sin darnos tiempo a rechistar, mantiene nuestra mente tan ocupada en nimiedades, que no nos permite ser capaces de pensar por nosotros mismos.

NO era esa voz, era una voz diferente…

Esa voz, me había parecido oirla otras veces, entre el barullo de la otra, débil, casi un susurro, de tal manera, que apenas le había podido nunca hacer caso, puesto que no entendía que quería decirme. Pero esta vez resonó fuerte en mi cabeza (lugar donde aparentemente se crea nuestro pensamiento).

-¿Para qué quieres un reloj?…- dijo la voz
-¿Que?- respondí yo
-No te hagas el sordo, ¿para que necesitas tener un reloj colgado en el salón de la casa? ¿No tienes suficientes relojes a tu alrededor? ¿Que necesidad tienes de contar el paso del tiempo? ¿No es mejor olvidar que éste existe y vivir siempre en el presente?

Reconozco que para no haber oido aquella voz, se me estaba haciendo algo impertinente. A que venían todas aquellas preguntas. Que más le daba si yo quería tener un reloj o cien. Que importaba si quería contar el paso del tiempo de mil y una maneras. pero lo más extraño de todo era ¿quién “co*ones” estaba hablando conmigo?. (En aquel tiempo tenía ya una caja llenas de relojes)

-¿Quién te crees que eres, para decirme que he de hacer con mi reloj?-Pregunté enfadado. No sé si por la voz o por mi incapacidad para hacer funcionar el maldito reloj.
-Me preguntas lo que ya sabes. Es una constante en los humanos. Que otros te digan lo que debes hacer y bla, bla…
-Solo he preguntado, no pido que me digas nada. Aunque al parecer estoy hablando solo. Cosas de locos…
-No te confundas. Estás manteniendo una conversación contigo mismo. No es una dicotomia, es algo natural que pocos hacen. Una capacidad que se ha perdido en el transcurrir del tiempo. “El otro”, se ha apoltronado en la mente humana y no hay manera de mantener una conversación como esta. Coherente y cordial.
-¿El otro? ¿Pero es que hay alguien más? -Pregunté yo ingenuo.
-Si, y aunque estás pensando que tienes un brote de esquizofrenia. Nada más lejos de ello. Pero para tu información y tranquilidad, la psiquiatria no tiene ni las más remota idea de como funciona la mente humana. Insiste en etiquetarla con palabras como “locura”, “psicosis”, “neurosis”, “bi-polar”, bla, bla, bla. Olvídate de todos esos conceptos que solo sirven para incrementar las ventas de fármacos y llenar las arcas tanto de psiquiatras como de las compañias farmacétuticas…

Un momento, que está pasando aquí, empiezo escribiendo sobre un reloj ¿y ahora aparece una conspiración psico-médica? ¿Porque no volvemos al asunto que estábamos tratando? El reloj.

-La imaginación es un arma poderosa y permite que operes más allá de las palabras que estás escribiendo, incluso en el tiempo. De eso trata todo esto. Pero no por ello te has desviado del asunto. En cuanto al reloj, deberías averiguar porqué lo has comprado y porqué éste ha decidido no funcionar. Cuando encuentres la respuesta, verás que todo empieza a tener sentido.

Por un momento, dejé las herramientas a un lado y colgué el maldito reloj en su soporte y me senté en el sofá a contemplarlo. Marcaba incomprensiblemente las 10:10. Eran como dos brazos abiertos que esperan para abrazarte. En ese momento lo vi claro. El tiempo se puede parar, porque lo que llamamos “tiempo” es una invención humana. Para recordar que existe y medirlo en continuo, se han inventado los relojes. Estos aparatos nos mantienen encadenados a él. Si prescindes de todos esos “mecanismos” acabas por no notar su paso, el de tiempo. Al menos en el concepto en el que lo desea el sistema.

Seguramente había enloquecido, aquella voz que me hablaba era la prueba de ello. Pero la sensación de lucided que tuve por un momento mientras conversaba conmigo mismo, fué algo increible y dificil de explicar.

Sabía que debía dejar el reloj colgado y todavía sigue allí, marcando las 10:10, recordándome que el tiempo es ilusorio. Ha sido “creado” por el hombre de manera antinatural y pervierte nuestra mente con conceptos cartesianos, que impiden que veamos todo aquello que nos rodea tal como es en realidad.

Solo os he contado una parte de la conversación, por no extenderme o hacerme pesado. Una experiencia curiosa, como otras que me han ido mostrando que cuando mantenemos una verdadera conversación con nosotros mismos es cuando nos llegan las respuestas a las preguntas que muchas veces formulamos, sin que nadie nos responda. Bueno normalmente responde “El otro”. Como otras muchas cosas, debemos aprender a hacerlo callar. No siempre es fácil, porque podemos confundir una y otra voz y en el peor de los casos volvernos esquizofrénicos con tantas voces en nuestra cabeza. Lo que me lleva a pensar, si no será que eso precisamente es lo que quieren los psiquiatras (aka sistema). Que creamos, que al escuchar nuestra voz interior, estamos fuera de los límites de los que ellos dibujan como realidad. Que la cordura que ellos proponen, no permite escuchar esa voz, por lo tanto quedamos a merced de sus propósitos mezquinos y controladores.

Un simple reloj puede mostrar siempre la misma hora para hacernos comprender aquello que está ahí esperando a ser descubierto. La iMAGInAción puede mostrarnos como lo que denominamos “tiempo”, se puede trascender. La voz interior que la acompaña nos permite además conversar sobre un hecho ocurrido a la vez que se interrelaciona con el “presente” mientras estás escribiendo.

La psiquiatría me puede etiquetar de esquizofrénico o de ser “un loco más”, afectado por el síndrome de la claridad mental. Una nueva enfermedad que está contagiando a los Animales Humanos. Con la que afortunadamente no venderán ni una pastilla. Malos tiempos para ellos, pero inmejorables para la humanidad.

El reloj que paró el tiempo:

reloj_10_10

Imágenes de relojes “Victoria” tomadas el 27/12/2008 y el 27/01/2009.

Victoria_1

Victoria_2

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En uno de mis comentarios he argumentado a favor de utilizar el Pensamiento Crítico a la hora de aceptar un conocimiento, paradigma o simple texto escrito que implique una creencia racional o irracional. Esto incluye además todo aquello que yo mismo escribo en este blog. Pero quizás no todos tenemos claro como se usa esa herramienta. Por lo que esta entrada nos puede servir como guía de usuario para ese fin.

Denomino personalmente Pensamiento Crítico, aquella capacida mental que nos permite discernir entre algo real y algo ficticio. Pero se podría ampliar su definición según la wikipedia a:


Desde un punto de vista práctico, como un proceso mediante el cual se usa el conocimiento y la inteligencia para llegar, de forma efectiva, a la posición más razonable y justificada sobre un tema.

Vemos que por una lado debemos poseer conocimiento sobre el tema a tratar y por otro lado la inteligencia (nous) para argumentar sobre el mismo y llegar a una posición razonable. Por lo tanto ya tenemos algunos parámetros que nos ayudarán a progresar en el camino del “PC”.

En este link podreis encontrar un estupendo y completo trabajo sobre Pensamiento Crítico que yo mismo utilicé un su momento como fuente. Es una entrada protegida y su contraseña es:
abc
http://northvortex.wordpress.com/pensamiento%C2%A0critico/

En ese mismo blog hay otras muchas entradas que demuestran la utilización del Pensamiento Crítico a la hora de poner al descubierto memes y otras manipulaciones tanto del “sistema arcano” como de algunos de sus “evangelizadores”.

Mi actual tesis sobre la intrusión Arcana, con base en propuestas de autores más o menos conocidos, otras personas despiertas con trabajos publicados en la red y un debate continuo con los allegados de mi entorno, incluyendo los que comentais en este blog, propone que:

Un sistema depredador-presa / perpetrador-víctima, creado por algún tipo de “intrusión externa” está DOminando actualmente a los habitantes de este planeta, impidiendo que éstos cumplan los objetivos de evolución (si es que los hubiera), para los que fueron diseñados como Animales Humanos.

Mi trabajo desde hace un tiempo está relacionado con esta tesis, que durante el 20-13 desarrollaré en este blog. Quizás estoy adelantando los acontecimientos, pero debemos empezar por la base y creo razonablemente, que aprendiendo a utilizar nuestras habilidades mentales, entre ellas el Pensamiento Crítico (nada que ver con criticar) y la iMAGInAción (nada que ver con fantasía o imaginación guiada) es un buen comienzo. Los que leeis este blog podeis haceros una pequeña idea del rumbo que está tomando en los últimos meses y habreis leído una y otra vez algunas palabras que enfatizo con mayúsculas o comillas o negrita. Para mi es un simple ejercicio al escribir, para el lector son simples claves que debieran detonar en su mente ciertas preguntas. Las respuestas debería buscarlas allá donde puedan estar. (No siempre será aquí, evidentemente)

Para llegar a este punto he de decir que yo mismo he estado expuesto durante años a la “intrusión arcana”, de diferentes formas y colores. Pero no ha sido hasta el momento en que he aprendido a utilizar las habilidades de las que estamos hablando, que he podido ser capaz de darme cuenta del nivel que ha alcanzado la mencionada intruSION. He tenido estupendos “guías” (que no maesTros), que me han ayudado, mostrándome el camino, pero la decisión de recorrerlo ha sido algo personal. Porque entiendo que el “movimiento se aprende andando”. Si no utilizas esa habilidad en tu vida diaria, no sirve para mucho. Aceptar lo que dicen otros sin Validar y Verificar los datos que se nos proponen, es una apuesta de riesgo para nuestro camino hacia el conocimiento, cuya meta es liberarnos en algún momento de la iluSION ARCana.

Eso hicieron en su momento los Telestai, gnósticos que poseían capacidades y conocimiento: dianoia y nous, que pese a que parecen enfrentadas, según algunos autores, son complementarias. Puesto que dianoia es la capacidad de razonamiento discursivo, obtencion del conocimiento mediante causas y principios. Nous (inteligencia divina), la capacidad de intuir el conocimiento de forma inmediata. Además estaban convencidos de que el Anthropos (genoma original humano) habia sido diseñado con lo que denominaban “Luminous Epinoia” o Imaginación Divina. Esa tan utilizada en este blog cuando utilizo -> iMAGInAción.

* * *

Desde el momento en que emprendo la andadura con esas nuevas herramientas, descubro con consternación lo sutil que a veces es el sistema arcano y los niveles de intrusión que ha alcanzado en nuestras vidas. Como ha guiado y manipulado mi propia vida, creando falsas espectativas a las que me aferraba como válidas, simplemente por la “fé” y un Sistema de Creencias aka Programa de Control Mental que había deteriorado mi capacidad humana original de analizar de forma correcta los hechos que se presentaban ante mis “ojos” en cada momento.

Sería poco mencionar que “todo” lo que concierne al la sociedad actual, está basado en el fraude y la iluSION. Copias perversas de la realidad, que sostienen un mundo ficticio y a veces virtual, con el que nos encadenan en las mazmorras de la decepción, el engaño y la simulación, por mencionar algunas. Bajo esa premisa quizás algunos horrorizados se pregunten ¿Pero como puede existir tal perversidad?
La respuesta a esa y otras preguntas similares es:
-Porque lo hemos aceptado así y lo seguimos haciendo una y otra vez en cada decisión que tomamos en nuestras vidas.
Claro que lo hacemos en base al desconocimiento que tenemos de tres importantes parámetros que jamás nos hemos cuestionado y si lo hemos hecho, no hemos encontrado las respuestas apropiadas.

-Nuestra verdadera Historia. No conocerla, nos debilita ante la intruSION Arcana.
-Nuestro adversario. No percibirlo, debilita aún más nuestra mente, pervirtiendo su capacidad de pensar de manera correcta.
-Desconocer quiénes somos, nos lleva a aceptar nuestro actual destino, comprometiendo nuestro futuro con la evolución del planeta que habitamos.

Es similar a las tres preguntas existenciales que siempre se mencionan. Quién soy, de donde vengo y a dónde voy. Salvo que en los parámetros propuestos, se está definiendo su posible solución y por tanto el conocimiento, o al menos las claves para investigarlo en profundidad.

La historia que nos ha sido trasmitida por el sistema, nos cuenta una “visión” (arcana, por supuesto), que se aleja de la realidad. Por lo tanto debemos investigar nuestros verdaderos orígenes, cosa difícil, puesto que el sistema ya se ha encargado de borrar todo rastro de la verdad y ésta ha quedado difuminada entre mitos y leyendas.

Seguramente pocos saben que la especie humana, incluyendo el resto de especies, tienen un poderoso adversario, por lo tanto nunca hemos necesitado enfrentarnos a él. Pero éste si ha sido capaz de conseguir que como especie, hayamos sobrepasado nuestros límites naturales, al corromper nuestra vida de manera que no pudieramos aprender de nuestros errores. Eso nos ha llevado a construir la sociedad actual. Cosa que dice mucho sobre quién puede ser nuestro adversario.

Por último tenemos un desconocimiento absoluto de lo que es la especie humana, de como fué diseñado su genoma y esparcido en toda la galaxia para que se desarrollara de forma libre. (de la nada o del todo). Nos faltan demasiados datos que han sido suplantados, por teorias diversas: La creación bíblica, el Darwinismo científico, Una raza extraterrestre, Otras teorias ET’s que se han puesto de moda, etc…

Para cada parámetro de nuestra existencia que he propuesto como punto de partida, existen miles de teorías y respuestas que actualmente podemos encontrar en internet. (guau)
Entre todo ese entramado de mentiras, medias verdades, mitos y leyendas ¿Como acceder al conocimiento necesario que nos provea de las respuestas a nuestra preguntas?

Utilizando para buscar las respuestas el Pensamiento Crítico…

Como decía Don Juan a Castaneda; Nos puede llevar toda una vida acceder al conocimiento. También corremos el riesgo de no encontrarlo jamás, si aceptamos como válido algo fácil y a la vez deslumbrante o bello, que se adapte a nuestro sistema de creencias.

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Primera parte – El Bosque

Esto ocurrió un soleado día de otoño…

El pequeño pajarillo revoloteaba por el húmedo bosque, donde encinas y vegetación baja eran utilizadas por el ave como atalaya, en una búsqueda incesante de pequeños invertebrados o semillas que pudiera utilizar de alimento. El pájaro aunque diminuto, poseía una especial belleza, caracterizada por un plumaje encarnado sobre el pecho. Era conocido por ello como “petirrojo”. Estos pájaros provenían del norte del continente, desde donde emigraban al llegar el otoño. Incluso algunos de ellos se habían hecho habituales durante todo el año, pero se escondían de tal modo que era difícil verlos.

El pequeño protagonista de esta historia, era uno de esos ejemplares que había nacido allí hacía ya dieciséis lunas. Decidió cuando cumplió nueve, vivir en la zona todo el año. Para ello había llegado a un Acuerdo con los otros residentes para habitar una pequeña zona en aquel bosque. Se sabe que los petirrojos son territoriales y no les gusta que otros pájaros ocupen su zona. Por ese motivo llegan a Acuerdos entre animales. Acuerdos que son Sagrados y no se revocan fácilmente. Con los humanos ya es otra cosa. La curiosidad por observar al grandullón que no tiene ni alas ni plumas es siempre superior a su instinto por defender su territorio. Siempre se han preguntado, cómo es que somos tan torpes y la respuesta según la versión de unos y otros es seguramente, porque no tenemos alas y por ese motivo no volamos libres de un lado para otro como lo hacen ellos. Aunque existían otros motivos para que no fueran libres, como la enfermiza necesidad que tenían de poner cercas, barreras y fronteras que separan de manera antinatural los territorios.

En una zona cercana se oyó el canto de otro petirrojo que avisaba al resto de animales que “El Humano” rondaba por el bosque. Para ser más exactos, dos humanos se habían introducido en el bosque por el este y se disponían a cruzarlo hasta su parte oeste, justo por donde volaba nuestro amiguito de pecho escarlata.

-Pitiru-piu-piu (Humanos, dos)

Eso es lo que indicaba su hermano cercano con su canto…

-Pirrituriru-piu-piu (Animales Humanos, dos)

Significaba que no eran simples humanos, como aquellos que pisaban y destrozaban cuanto encontraban a su paso, sin importarles dejar tras de ellos un rastro de botellas o latas metálicas en el suelo del bosque. Aquellos eran “Animales Humanos”, una nueva especie de Humanos que amaban a Gaia, porque habían comprendido que formaban parte de ella y que sin su “sabiduría” no podían vivir en toda su plenitud como Humano. La Naturaleza de forma sabia, mostraba sus misterios solo a aquellos Humanos que aceptaban su condición Animal, que nada tenía que ver con el concepto que esa especie tenía de la palabra “animal”.

Uno de aquellos Humanos, parecía muy contento de estar en aquel bosque. Se quedaba boquiabierto al contemplar tanta belleza en tan poco espacio. Era joven y aunque todavía debía aprender muchas cosas sobre la naturaleza que daba fuerza a aquel lugar, tenía toda una vida por delante para ponerse al día. El otro era conocido por los petirrojos como: Pitiririki-ruik-piriki. Que viene a ser algo parecido a “El escritor de barba blanca”. Vivía con su mujer desde hacía unos años cerca del bosque. Lo de la barba no era señal de sabiduría, solo indicaba que el tiempo no pasaba en balde. Los años le habían enseñado, cuan pequeños son los humanos si no recuerdan durante su presencia en el planeta, el verdadero propósito para el que han nacido. Él estaba seguro de haberlo descubierto y le quedaba el resto de su vida para vivir según ese nuevo conocimiento y adquirir la sabiduría necesaria directamente de la fuente que la provee. Gaia, La Naturaleza.

Cuando llegaron al territorio de nuestro pequeño amigo, éste les salió al paso para saludar a los recién llegados.

-Pirrituriru-piu-piu-ui (Hola Animales Humanos)
-Hola petirrojillo, que tal por esta zona del bosque.-Le contestó el de más edad, mientras el más joven sin entender una palabra de petirrojense, que es el idioma de los petirrojos, miraba al gracioso pajarillo que los seguía, piando y saltando de rama en rama.

Mientras el joven se acomodaba en una curiosa formación de encinas a respirar el aire puro del bosque, el escritor y el petirrojo siguieron el camino conversando.

-Pitiririki-ruik-piriki (Escritor de barba blanca) piritui-ti (me acompañas) pipirri-tupii (por el bosque)

-Claro que sí pequeño y de paso me ayudas a buscar setas si te parece.

-Piki-piripi-piri-piru (Te ayudaré a buscar setas)
-Piripu-piui-piu-piri (¿Quien es tu amigo?)

-Es un amigo que vive en la ciudad, pero viene de vez en cuando a acompañarme y a disfrutar de un día en el campo o como hoy que hemos decidido buscar setas.
-Pikiri-piki-pirrituriru-iu-pui
-Claro que hay Animales humanos en las ciudades, pero solo por las circunstancias…

No había mencionado que los petirrojos entienden a los humanos, porque tienen una habilidad adquirida desde hace mucho tiempo. El escritor había aprendido algo de petirrojense, de un petirrojo llamado Pikit, que tuvo la paciencia de enseñárselo unos años atrás. No era muy difícil solo se necesitaba algo de iMAGInAción y un poco de ganas de aprenderlo…

Tras llenar el cesto de setas con la ayuda del pajarillo, los dos Humanos se despidieron de aquel y se marcharon del bosque para seguir con sus vidas.
-Hasta otra petirrojillo. Dijeron los humanos
-Piiipi-Piiipi. (Hasta la vista) -Contestó a su vez el pajarillo

Pero este petirrojo quizás era más curioso que sus otros hermanos y esta peculiaridad, lo llevó a tomar una singular decisión:
Visitaría al Animal Humano que vivía en la ciudad…

* * *

Segunda Parte – La ciudad

Esto ocurrió un dia del mes de diciembre…

El viaje hasta la ciudad fue bastante incómodo para el pequeño pajarillo, debido a que tuvo que pasar, por lugares donde monstruosas cajas metálicas corrían de un lado para otro, construcciones horrendas crecían como hongos por todas partes y el aire era irrespirable.
¿Como era posible que los humanos pudiesen vivir en un entorno tan hostil?, se preguntaba. Han de estar alienados para hacerlo, esa es la explicación.

Quizás el pajarillo no andaba desencaminado…

Lo que los humanos llamaban ciudad, era una zona confusa, ruidosa y plagada de todo aquello que al parecer llamaban “adelantos tecnológicos”. Para el pájaro eran simples “copias ilusorias” de objetos inanimados, que parecían necesitar para vivir y que convertían a los humanos en adictos a objetos misteriosos, que aparecían como pegados a sus manos y que miraban hipnotizados a la vez que toqueteaban con sus dedos en un extraño ritual. Los humanos utilizaban unas ruidosas cajas metálicas, para desplazarse. Las había de varios tamaños, algunas más grandes iban de un lado para otro, cargando y descargando humanos. Era algo increíble ver como todos aquellos seres habían perdido su vínculo con Gaia, la naturaleza que sostenía la vida en el planeta. En la ciudad existían zonas con árboles y plantas, donde vivían otros pájaros, pero el petirrojo reconoció que solo se intentaba imitar la naturaleza de una manera geométrica y demasiado cuidada, algo demasiado artificial, porque la naturaleza a pesar se parecer caótica, mantenía una simbiosis con todas las formas de vida, desde líquenes hasta animales, pasando por una gran variedad de especies, cosa que encontraba a faltar en la ciudad de los humanos.

Al cabo de unas horas de deambular por las calles, se percató que entre tantos humanos seria difícil, si no un milagro, encontrar al que conoció en el bosque, por lo que decidió pararse un rato a descansar en un palo metálico de una de aquellas horrendas construcciones, que llenaban la ciudad.

Mientras examinaba como los humanos tenían plantas en pequeños contenedores, algo triste para un ser acostumbrado a verlas en grandes e ilimitados espacios, se fijó que habían muchas aberturas de un material transparente como el agua pero de aspecto robusto. Observó cierto movimiento en la más cercana y comprobó estupefacto que un humano lo miraba a su vez. No podía creerlo pero allí estaba. Era el Animal Humano que había conocido en el bosque, que lo miraba con cara de alegría y sorpresa.

-Pirrituriru-piu-ui –cantó el petirrojo. Mientras el joven admiraba su presencia, puesto que no recordaba haber visto nunca petirrojos en la ciudad.
-Piripi-riri-piti-riri, Piripu, Paik, Paik, Pitiririki-ruik-piriki

Bueno, el joven humano no parecía entender el petirrojense, pero se habían encontrado de nuevo y eso era una buena señal.

-Pipiri-pu-pui-piu, pipirri-tupii
-Piiipi-piiipi

Dijo el petirrojo y salió volando. Le quedaba un largo trayecto de vuelta a su preciado bosque, que no cambiaría nunca por vivir en la ciudad. Solo podía pensar que los humanos estaban de alguna manera “alienados”. No pensaban con la claridad necesaria. ¿Cómo si no vivían de manera tan absurda, en la ciudad?

El joven humano miró la partida del pajarillo con algo de pena en sus ojos. No había reconocido a “Paik”, que es como se llamaba el petirrojo. Pero recordó al petirrojo del bosque y pensó en volver a visitarlo de nuevo para ver si le enseñaba algo de su idioma: el petirrojense.
Porque en otro caso, ¿como iba a entender a esos curiosos pajarillos cuando te acompañan piando y cantando por el bosque?

Dedicado a Angel cuya facilidad para iMAGInAr nuevas palabras, posibilita a su vez a este escritor a iMAGInAr nuevas historias y cuentos.

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