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Archive for 23 agosto 2012

A veces ocurren hechos, de los que no tenemos noticia, pero no por ello, debemos asumir que no han ocurrido. En los cuentos pasa algo similar. A veces los cuentos se escriben para mostrar una realidad distinta a la que conocemos, pero no por ello dejan de ser cuentos…

Aburrimiento parte primera

Érase una vez un humano y un felino…
Bueno, una gatita para ser más exactos, que tomaban el sol de un caluroso día de verano…
Para ser cierto, la historia empieza cuando el humano aburrido de contemplar su caótico mundo a través de la tecnología, puesta a su servicio por las auto-ridades de aquel planeta, no sabemos si para bien de aquella humanidad, o para su control por parte de aquellos que se “proclamaban” auto-ridades… Vaya… al parecer me he ido por las ramas, o como diría Alex:
“No se como lo haces, pero siempre introduces tu discurso conspiranóico habitual…”

Llegados a este punto creo que deberíamos empezar de nuevo…

Una realidad cercana

Érase una vez un mundo al que llamaban “planeta”, cuya “entidad” o “espíritu planetario” cansada del juego absurdo y repetitivo de sus actuales habitantes, había decidido tomar el mando de su propia vida. Para llevar a cabo esa proeza, decidió romper con el sistema planetario al que estaba encadenada y poner rumbo hacia otra zona de aquella galaxia que constituía su actual morada…

Quizás el lector se ha perdido porque no he empezado por el principio, pero claro es que el principio de toda esta historia es un poco especial…

Los creadores de galaxias

Hace mucho, mucho tiempo, tanto, que es difícil de cuantificar en la medida adecuada…

En el centro de una galaxia perteneciente a uno de los muchos universos que pueblan el infinito espacio, existían unos seres cuyo actual “trabajo” era dar forma a uno de los sectores de aquel universo. Para ese menester utilizaban algo muy sencillo como lo son “Soñar” y “Bailar”. Aquellos seres se divertían bailando y en su peculiar danza creaban ríos de una sustancia parecida a la espuma, el “polvo de estrellas”, que al alejarse del centro de la galaxia creaba miríadas de objetos celestes y sistemas planetarios…A continuación, aquellos seres, se unían en parejas para “Soñar”. En aquellos sueños aparecían miles de criaturas que poblaban los planetas que habían creado con su baile. Estas criaturas poseían en su genética, el don de “Bailar” y “Soñar” al igual que sus padres creadores, porque en un futuro, cuando tomaran conciencia de su potencial, “Bailarían” y “Soñarían” otros muchos mundos que estaban por aparecer…

Nota del narrador:
A los seres del centro de la galaxia les llamaremos “Aeones” para darle al cuento una perspectiva más mítica.

A una de aquellas parejas, pertenecía la protagonista de este cuento la llamaremos Sofía que viene a significar “Sabiduría”. Nuestra protagonista era joven y decidida y no dejaba de maravillarse con todo lo que aparecía ante sus ojos. En su sueño conjunto, los dos Aeones habían elegido como arquetipo de vida inteligente, para poblar los mundos habitables uno de forma pentagrámica. Al que llamaron “Anthropos”.

http://en.wikipedia.org/wiki/Anthropos

La “esencia primera” de aquel futuro Ser, se distribuyó por uno de los brazos de la galaxia, que en esos momentos tenía ya forma espiral. Como diminutas esporas se esparcieron aquí y allá, para llenar de vida inteligente los mundos que podían darles cobijo y hacerlos crecer.

La caída de la Diosa

Sofía estaba tan ensimismada con sus “criaturas”, que sin darse cuenta “Soñó” de forma independiente de su pareja y se alejó del núcleo de la galaxia, cosa que nadie había hecho hasta el momento. Esta singularidad de la joven Diosa, creó algo “anormal”, en el concepto que tienen los Aeones de anormalidad. En su sueño y viaje hacía uno de los planetas donde su pequeño Anthropos estaba creciendo, su contacto con la “materia inorgánica”, que ocupa todo el espacio galáctico, creó, lo que ahora llamaríamos una “anomalía genética”, un extraño ser inorgánico, que se multiplicaba como una nube de langostas y la seguía en su viaje. Sofía estaba perpleja, porque en su “sueño” no entraba esta posibilidad y no tenía claro como podía haber sucedido aquella anomalía. Los Dioses, tienen también días malos y este, no había empezado bien para la joven Diosa.

Nota del narrador:
Los buenos cuentos tienen siempre un “malo” al que hay que vencer, por lo tanto introduciremos al personaje “malo” de este cuento…

Aparece “El Jefe”

Entre aquella multitud de seres con una extraña forma tipo “embrión”, apareció otro ser mucho más extraño si cabe. Aquel ser rápidamente se dio cuenta de su existencia y se proclamó “dios” y por si fuera poco único dios conocido y creador de todo lo que estaba viendo en aquel momento, cosa algo poco habitual para un ser que estaba “ciego”…

La joven Diosa lo “reprendió” diciéndole que el era solo una “criatura” y además había aparecido por “accidente”, por lo que denominarse “dios”, era algo un poco prematuro…

Pero apiadándose de él le creó un “mundo” donde pudiera habitar por el momento. Aquel ser, al que llamaremos “El Jefe”, se rió de la voz que le reprendía y siguió en sus trece, ahora con más razón ya que podía “ver” sus nuevos dominios, un mundo propio donde ejercer como “auto-ridad” y hacer la vida imposible a todo bicho viviente que se pusiera a su alcance…

Nota del narrador:
A veces nos obcecamos de tal manera, que creemos ser el centro de la creación, cuando somos simples motas de polvo galáctico…

El nacimiento de un nuevo planeta

Con tanto ajetreo la joven Diosa no se había dado cuenta de que, al alejarse de su casa, el centro de la galaxia, había quedado atrapada en una zona de tal densidad, que apenas podía ya ni dar un paso de “baile”. Además su “Anthropos” quedaba a merced de aquella criatura “anómala” y debía hacer algo por salvar esa parte del “experimento”. En un acto de Amor y valentía decidió convertirse en “Espíritu Planetario” y fundió su “Esencia Divina” con la esfera, que era la casa de sus nuevas “criaturas”. En ese preciso momento entro en un profundo “sueño”, el sueño de la “materia” y además debido a que debía de hacer “multitarea” en aquel nuevo mundo, finalmente olvidó quien era…

Nota del narrador:
Bueno quizás la cosa fue de otra manera, al igual hizo un pacto con “El Jefe”, para seguir la nueva trayectoria que tomaba el experimento en primera línea de acción, no se sabe con exactitud, pero como esto es un cuento abierto, dejo esa parte a la iMAGInAción del posible y casual lector…

La criatura ingenua: El Anthropos

Anthropos era una “criatura”, un animal humano, algo “ingenuo”, por no insultarlo llamándole “tonto”. Su natural y cándida esencia, forma de ser y actuar, acorde con el “sueño” de sus creadores, lo hacía vulnerable a ciertas fuerzas (“El Jefe”) porque Anthropos desconocía lo que era la maldad y no estaba en su agenda aprender sobre ella. Anthropos en cualquier caso, poseía el don de la iMAGInAción, su habilidad y arma principal, que es la que lo convertiría en el futuro en un “creador”, pero mientras tanto cantaba y bailaba a la luz de la luna y disfrutaba de la naturaleza salvaje que lo acompañaba en aquel viaje. Además del animal humano, otros animales y una multitud de plantas poblaban aquella esfera, cuya vida fluía aquí y allá en un carrusel de colores y bellas formas…

La visita de “El Jefe”

Un día mientras “El Jefe”, husmeaba, por uno de los planetas del sistema, descubrió aquella extraña “criatura”.
-“Nadie me había dicho que algo tan horrendo viviese en ese planeta”- dijo a su lugarteniente.

Nota del narrador:
En aquel entonces no había espejos, porque para horrendo…

-Es la “criatura” de la “Diosa”, no debemos molestarla- Le contestó aquél.
-¿Pero como osas nombrar otra “auto-ridad” que no sea yo? Recuerda que solo hay un dios y este soy yo por la gracia de mí mismo…- Vociferó “El Jefe”, cuya “ceguera” se había convertido en soberbia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Pecados_capitales#Soberbia

-Aún así mejor no meterse en camisa de once varas, por si las moscas. – Contestó su segundo
-Pues me parece que no va a ser… Además ya estoy aburrido de no hacer nada y mis últimos experimentos no acaban de dar el resultado que esperaba. Voy a divertirme un poco con esa horrible “criatura” humana de Sofía…

El juEGO primer intento

“El Jefe” además de ser la maldad personificada, poseía habilidades mentales muy avanzadas y como buen “vendedor”, te daba gato por liebre sin pestañear un segundo, así que bajó a hablar con el “ingenuo” Anthropos y se las apañó para que creyera que era su “dios”, creador de todo cuanto veía y que le proponía jugar un nuevo juEGO…

La cosa fue más o menos así:
-Hola amiga Anthropos. ¿Cómo va tu aburrida vida de animal humano?
-Pues bien, ¿pero aburrida? Para nada majete. Por cierto ¿Tu, quien dices que eres?
-Humana ingenua, ¿no sabes distinguir a tu “dios”, de las otras criaturas?
-Andá… ¿mi dios?, pues no sabía que venias a visitarme y por cierto: ¿que es un dios?

Nota del narrador:
Aquí fue donde metimos la pata por primera vez. Esa pregunta demostraba que entendíamos poco de dioses. Más tarde se organizó un sistema religioso, basado en uno de los más grandes fraudes que han existido en ese pobre planeta…

-Mira humana ingenua. Soy tu creador y el creador de todo lo que ves con tus ojos, ¿te parece bastante?
-Ahhh, vaya yo pensaba que todo lo que veo existe por una razón: su uso y disfrute mío y de mis semejantes. De momento no me he planteado quién lo puso aquí, lo uso y me va bien…

Nota del narrador:
Aquí “El Jefe”, se percata de que ha encontrado una “criatura” en fase “ingenua total” y que es el momento adecuado para proponer su “juEGO”.

-No debes pensar más que, soy tu único y verdadero dios al que deberás respetar siempre y jugar su juEGO…
-¿Qué juego es ese que tanto te empeñas en que juegue?
-Uno en el que serás como nosotros los “dioses”…
-Ahhhh, y que tiene de novedad eso.

-Este Anthropos es además de ingenuo algo “corto”- pensó “El Jefe”- A ver como le vendo la papeleta sin que se de cuenta de que es un timo…

-Pues los dioses podemos volar y desplazarnos en nuestras nuevas naves por todo el “universo” conocido y otras muchas cosas que solo conocerás de primera mano si te apuntas al juEGO que te propongo. Además los dioses siempre estamos jugando, es más divertido que bailar y soñar…

-Pues ya que tanto insistes, quizás juege a ese juEGO. ¿Qué es lo que tengo que hacer?

Nota del narrador:
Aquí casi la “cagamos”, vamos que nos la podían haber metido “doblada”…

-Mira para jugar el juEGO, solo deberás aceptar todas sus reglas, pero la condición es que no las conocerás nunca…
-Vaya juego más raro…Dijo la hembra Anthropos mirando los ojos brillantes de “El Jefe”
-Es el juEGO de los dioses, humana tonta, y las reglas las ponemos nosotros y el jugador las acepta sin conocerlas, esa es la primera regla.
-No se si me va a gustar, mejor me marcho y nos vemos otro día…
La criatura se volvió de inmediato y se marchó dando saltitos, sin volver la vista atrás, por si acaso.

Nota del narrador:
Hasta aquí tuvimos el control de la situación. Ahhh que no os había contado que el Anthropos tenía género… Pues a la hembra Anthropos fue a la primera en intentar engañar “El Jefe”, pero su sabiduría femenina le indicó que algo no “cuadraba” y evitó aceptar ser jugadora de un juEGO del que no conocía sus reglas.

El juEGO segundo intento

“El Jefe” estaba desesperado, porque aquella horrible criatura, no había aceptado su “engaño”. ¿Cómo era posible? Pues acabaría con ella de un coletazo…
Su lugarteniente que era algo más comprensivo que su jefe, le recordó que ellos “las autoridades”, pese a su nombre, no poseían las capacidades necesarias para hacerles daño a las criaturas de la Diosa. Esto todavía enfureció más a “El Jefe”, porque estaba convencido de su superioridad intelectual… Debía intentarlo de nuevo con una estratagema mejor, pero ¿como?
El número dos le dio una posible solución:
-Jefe, porqué no lo intentamos con el Anthropos macho. Una criatura que se pasa el día sentado a la sombra de los árboles canturreando y que solo se levanta para comer, o hacer un tipo extraño de ejercicio al que llaman “sexo”, con las hembras Anthropos.
-Quieres decir que conseguiremos nuestro propósito. Pienso que si las hembras son “cortas”, los machos no tienen arreglo.
-Por eso mismo, será más fácil engañarlos a ellos, porque ellas son demasiado listas para nosotros.

Esa frase enfureció de nuevo a “El Jefe”, que no concebía que los deseos de una “auto-ridad”, pudieran ser evitados por ninguna criatura viviente. Solo por ser “dios” ya merezco ser venerado y adorado, además de que se debe aceptar mi palabra como la de un “dios”.

Nota del narrador:
Se aprecia que los argumentos de “El Jefe”, no eran suficientes para protagonizar el “Timo del universo”, pero la ingenuidad del macho Anthropos llevó aquella humanidad al punto en el que ahora se encuentran… Pero eso es otra parte de este cuento.

-El falso dios y su segundo aparecieron de nuevo sobre el planeta, pero esta vez fueron en busca del macho Anthropos, para intentar venderle su juEGO.

-Hola ingenuo Anthropos macho. Me han dicho que eres una criatura excepcional.
De esta manera le entró el falso dios al macho Anthropos.
-Bueno, y ¿quién lo dice?
-Tu dios el que te creó a ti a todo lo que ven tus ojos…
-Ahhh, Ya me han avisado las hembras de que corría por aquí un tipo raro que se hace llamar “dios” y que vendía algo llamado juEGO.
-Si pero para ti la versión del juEGO es mas avanzada que la que les vendía a las hembras, es la versión 2.0.- Le dijo “El Jefe” mordiéndose la lengua para no lanzar un improperio a la criatura que lo había llamado “tipo raro”..
-No sé de que me hablas pero, parece interesante.- Contestó el Anthropos macho levantándose del suelo y sacudiendo el polvo de su desnudo trasero.
-Te lo ha de parecer ya que en esta versión los machos sois los que tenéis todo el poder y hacéis lo que mejor os parezca durante el transcurso del juEGO.
-Pues, es una buena opción, porque estas hembras son un poco “mandonas”, con eso de que son la parte femenina, siempre acaban teniendo razón…
-Criatura ingenua, en el juEGO de los dioses, además de ser superiores a las hembras, podréis crear castas y mandar a otros humanos ingenuos…
-No se yo si eso es necesario…
-Te aseguro que este juEGO es algo que nunca antes has visto y que nunca jamás verás ni conocerás salvo que aceptes jugarlo sin hacer preguntas.
-Tienes alguna “demo” para que pueda probarlo.
-Mejor que eso, te dejaré probar la EdenStation 3 con el juEGO versión 2.0 y sabrás de primeras de que estamos hablando…

Como buen “timador”, “El Jefe”, sabía vender su producto y mostró al ingenuo Anthropos una versión de su juEGO, donde se podía vivir diferentes vidas “virtuales” pasando por diferentes niveles, hasta llegar a ser como “dios” en el paraíso. Tras cada etapa del juEGO podía continuar jugando o dejarlo y volver a su vida de animal humano aka Anthropos ingenuo.

Los Anthropos al igual que los gatos son curiosos por naturaleza. Eso puede llevarlos a tener más de un disgusto, pero en este caso la curiosidad digamos era tan grande que no tuvo más remedio que aceptar que eso del juEGO, podía ser divertido.

-Lo hablaré con mis congéneres y les propondré que acepten el juEGO- .Fue la respuesta del ingenuo Anthropos y se marchó para contárselo a los demás.

El Timo del Universo se materializa

Los Anthropos se reunieron en asamblea para deliberar, la propuesta de aquel que se hacía llamar “dios”. Un sector de la población formado sobre todo por hembras Anthropos no acababa de ver claro aquello del juEGO de los dioses y no querían aceptar jugarlo. El sector masculino dividido entre los que estaban a favor y en contra no se ponía de acuerdo. Por fin tras muchas lunas deliberando, decidieron que solo unos pocos elegidos probarían aquel juEGO y que contarían a los demás de que se trataba.

Esta propuesta es la que plantearon al número dos, que resignado la llevó a “El Jefe” .

-Criaturas miserables, ¿porqué me hacen esto? ¿Por qué se niegan a aceptar mi palabra como verdad absoluta? – Fue su respuesta cuando se lo explicó su lugarteniente.
-Está claro que deberemos ser cautos y aprovechar mejor sus debilidades y queremos implantar nuestro juEGO en este apestoso planeta para que lo jueguen todos sus habitantes. No me vale con unos pocos, quiero a todas esas horrendas criaturas jugando mi juEGO y lo quiero YA!!

“El Jefe” no se daba cuenta de que por mucho gritase o enfadase, no tenía poder sobre las criaturas de Sofía. Solo podía envidiarlas, nunca podría crear nada semejante, porque no había sido dotado de capacidades creadoras. Su lugarteniente que era algo más avispado, le indicó que quizás no estaba todo perdido. Si engañaban a los betatesters del juEGO, estos podrían convencer al resto. Solo había que proponerles dentro del juEGO algo que jamás pudieran rechazar…

-Mira Jefe, la solución está en implantar a los jugadores una parte de nuestro poder mental, pero de tal manera que podamos manejarlos a nuestro antojo.
-Bien pues pon a nuestros mejores científicos a trabajar en ese implante y lo quiero para YA!!

Nota del narrador:
“El Jefe” era un mandón y si alguien no hacía su voluntad podía recibir un coletazo mortal…

Al cabo de unos días “las auto-ridades” con “El Jefe” en cabeza, bajaron al planeta con una de sus naves y fueron recibidos por el grupo de Anthropos que iban a jugar el famoso juEGO.
-Hola mundo- Dijo “El Jefe”- al descender de su gran nave, haciendo una enigmática señal con su garra en forma de “cuernos” y continuó:
-Quiero dar la bienvenida a todos lo valientes Anthropos que han decidido aceptar jugar al juEGO de los dioses. Pero he de matizar que el único dios visible o invisible, lo tenéis ahora delante de vuestros ojos…

Nota del narrador:
Nos saltaremos los detalles de este encuentro, porque son demasiado técnicos para ser contados. El caso es que los jugadores que jugaron al primer juEGO, volvieron contentos, explicando maravillas sobre él. Esto llevó a la gran mayoría de Anthropos a jugar el juEGO de los dioses. Solo unos pocos no aceptaron jugarlo y “desaparecieron”. No hay detalles de donde fueron. Quizás se quedaron entre los suyos de incógnito, quizás se marcharon a otro planeta lejos de la influencia de aquella criatura llamada “El Jefe”…

El juEGO

Cuando se practica un juego se han de conocer las reglas del mismo. Pero recordemos como se implanta el famoso “juEGO de los dioses”. Las reglas no son conocidas, pero se deben aceptar sin más. Ese principio hace que en el juEGO puedan existir toda clase de trampas, que impidan a los jugadores ejercer un juEGO limpio.

Las reglas de este juEGO eran bien conocidas por aquellas criaturas comandadas por “El Jefe”, pero desconocidas por completo para el ingenuo Anthropos. Esas reglas eran simples pero eficaces. Esas reglas sin conocerse atraparon a las criaturas Anthropos en un círculo de vida esclavista, donde lejos de vivir la vida para la que habían sido “soñados”, debían vivir una vida patética, en un mundo donde prevalecía la ley del más fuerte.

Pero demonios!! ¿Qué reglas son esas? ¿De qué clase de juEGO estamos hablando?

Pues estamos hablando de reglas invisibles, sin poder alguno, salvo el que le dan las ingenuas criaturas Anthropos al creer que existen y se han de aceptar sin más.
Y el juEGO solo se trata de un sistema basado en fraude continuado y mentiras, promovido por algunas de esas criaturas, quizás las primeras que probaron el juego y que convencieron al resto para que lo jugaran. Esas criaturas se convirtieron en psicópatas depredadores de su propia especie, porque olvidaron su verdadera naturaleza como animal humano.

-Los sistemas de creencias actúaron como reglas de un juEGO amañado, en el que siempre ganaban los mismos.
-Los jugadores ingenuos, olvidaron quienes eran, porque creyeron esos sistemas de creencias programados por “El Jefe”. Al perder su identidad, aceptando el “implante” necesario para jugar, también perdieron su esencia principal la iMAGInAción. Sin ella pasaron de ser jugadores a víctimas del juEGO.
-Con el tiempo el juEGO hizo que se olvidara la realidad del juEGO y solo quedó la creencia de un dios llamado “El Jefe”, señor de todo lo conocido y desconocido.
-El Anthropos de dividió en castas o clases y las diferencias entre ellos llegó a tal punto que mientras unos pocos nadaban en la opulencia la gran mayoría vivían una vida virtual precaria, insulsa y deprimente.
-Además el juego llegado a un nivel, implementó un sistema depredador financiero fraudulento, obligando al ingenuo Anthropos a creer que debía conseguir algo denominado “dinero”, para poder vivir su triste vida.

Nota del narrador:
El Anthropos olvidó sus orígenes y perdió con ello algo tan importante como su propio poder. Un poder que podríamos denominar mágico, que siempre retuvo consigo, pero que al creer lo contrario, lo estaba cediendo a aquellos que dominaban el planeta y que se jactaban falsamente de si poseer poderes mágicos.

El regreso de la Diosa

El Anthropos estaba perdido, pero siempre hubo una pequeña facción de aquellas criaturas que conocían la historia de una “existencia” anterior al juEGO y no olvidaron a la Diosa Sofía, que se convirtió en la Madre Animal Planetario. En esa historia estaba implícito su regreso. Así fue escrito el pacto entre Ella y “El Jefe”. No importaba lo que hubiera ocurrido desde entonces, ni el tiempo transcurrido, porque eso era una simple percepción falseada de la realidad. Lo importante es que sus criaturas debían saber de su existencia, que era anterior al juEGO. Aquellos que conocían la verdad de la Diosa y la realidad del juEGO, se ocuparon de traspasar sus conocimientos generación tras generación para que sus orígenes no fueran olvidados…

El planeta del Anthropos era en estos tiempos un lugar donde algo llamado “tecnología” estaba presente en todo momento de las vidas de sus habitantes, que se habían convertido en androides o zombies, dependiendo del nivel de adicción a aquellas tecnologías que tuviesen. Las auto-ridades planetarias habían implantado una versión del juEGO tan real que nadie creería que existía como tal. Todo estaba calculado al milímetro. Nada se dejaba al azar. Para cada Anthropos que decidía “despertar” existían cien teorías que lo llevaban durante años a perder el tiempo dentro de una red virtual de intercambio de información cuyos contenidos no ofrecían “nada nuevo bajo el sol”.

Aún con todo este panorama la Diosa tenía un plan y sabía que sus criaturas no se habían olvidado de ella. Por eso anticipando lo que ocurría en aquellos momentos. Por algo ella es Diosa y “El Jefe” cree que lo es sin serlo. Había implementado en su criatura una habilidad que lo llevaría a encontrar la verdad y con ella su libertad como animal humano. Esa habilidad era mágica en si misma:

la iMAGInAción.

Gracias a esa habilidad, un grupo ahora reducido de aquellas criaturas, estaban recobrando parte de su memoria y leyendo las señales que la Diosa escribía en los cielos, pudieron finalmente saber de los planes de la Madre Animal Planetario:

-Su intención de dotar de “motores” al planeta para surcar el mar galáctico en un viaje autónomo que la liberaría de la influencia mecánica ejercida por los sistemas de “El Jefe”.
-Que podía conectarse a sus criaturas, el Anthropos, a través de su “psique” que era además la del propio planeta y hablar con ellos de sus planes más inmediatos.

El humano del principio del cuento, contemplaba la luna creciente, que aquel caluroso día de verano formaba una clara alineación con dos planetas del sistema y una estrella a la que llamaban “Spica”. Mientras ocurría ese evento, pensó en la conversación que deberían estar manteniendo aquellos astros. Sonrió, porque sabía claramente que se trataba de un “Desafío” un desafío hacia el juEGO que había quedado al descubierto y que con toda seguridad colapsaría en poco tiempo…

Un maullido cercano y algo suave que se refregaba en sus piernas, lo sacó de aquel trance. Su pequeña gata, lo invitaba a mantener un rato de juego entre animales, que nada tenía que ver con el otro juEGO…

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