Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 9 junio 2010

La mujer se encontraba sentada en lo que parecía una rudimentaria silla. Miró sus manos buscando al dueño de las mismas. A continuación buscó a su alrededor sin encontrar nada más que una espesa bruma. No recordaba como había llegado a aquel lugar.

-¿Hola? –Preguntó
-¿Por favor… donde estoy? –Continuó. Con la certeza de estar viviendo una especie de pesadilla.

Su cuerpo tembló cuando una fría brisa penetró en ella, calándole hasta los huesos. No entendía aquella situación, ¿Cómo había llegado hasta el medio de la nada? Se levantó e intentó dar unos pasos. No se oía ni un alma. Eso la inquietó todavía más. Lo primero que le vino a la cabeza fue la posibilidad de estar muerta.

-¿Estoy muerta? –Se preguntó.

No recordaba nada después de haber salido de la oficina aquella tarde, si es que todavía era el mismo día, no podía asegurarlo tampoco. Pero también recordaba haber salido de su piso. Si ahora lo tenía más claro. Había bajado en ascensor donde se había cruzado con su nuevo vecino…

-¿Alguien me escucha? –Dijo una voz a través de la niebla.

La mujer asustada volvió a la posición donde se encontraba la silla e intentó agudizar los sentidos.

-¿Hay alguien? –La voz se acercaba por su lado izquierdo y parecía la de un hombre.
El corazón se le aceleró y su cerebro paralizó todo su cuerpo en un intento de no ser vista. No sabía a que se enfrentaba. La voz podía ser un enemigo potencial.

-Señora. La he oído hablar antes. Mi sentido de la orientación me dice que está cerca. No le voy a hacer ningún daño. Solo quiero saber donde estoy…

Un hombre apareció de repente, entre remolinos de niebla.

-No me haga daño… -susurró con un hilo de voz la mujer.
-No quiero hacérselo –dijo el hombre –Mi nombre es Roberto y no recuerdo como he llegado hasta aquí.

Aquellas palabras lejos de tranquilizar a la temerosa mujer, le incrementaron la tensión. El hombre que acababa de aparecer ante sus ojos parecía estar en la misma situación que ella. O quizás la estaba engañando. No podía fiarse de él, por el momento.
-Señora o señorita, no tengo intención de hacerle daño. No se asuste…

La mujer lo miró intrigada. Era un hombre de unos cuarenta años y parecía tan desorientado como ella. Decidió creerlo, no quería seguir más tiempo sola en aquel terrible lugar.

-Señorita… dijo ella con un hilo de voz.
-¿Cómo dice?
-Su pregunta anterior. Por el momento señorita. Mi nombre es Mónica. Perdone mis dudas, pero comprenderá que la situación las merece.
-No me trate de “usted”. Me hace sentir mayor. –Dijo el hombre ofreciéndole una sonrisa.

Ella sonrió también, lo cual relajó la situación de tensión en la que se encontraban.

-¿Cuánto tiempo llevas aquí, Mónica? –Preguntó el hombre
-A ciencia cierta no lo sé. Hace como quince minutos que he despertado en este lugar.
-Umm… Yo llevo unos minutos más. Desperté sentado en una incómoda silla y al cabo de poco me pareció oír una voz a lo lejos. Solo recuerdo que esta mañana salí de casa y un suceso me ocurrió. Estaba con un compañero en un bar cercano a la oficina, me asusté por algo… -El hombre se paró a pensar lo siguiente que iba a decir.
-¿Algo extraño? ¿Quiere decir que tiene que ver con la situación en la que nos encontramos? –Preguntó la mujer.
-Bueno no sabría como explicarlo pero solo recuerdo que atravesé la puerta del bar… -El hombre interrumpió la conversación y miró a la joven.
-Las imágenes son confusas en mi mente…lo siento…-Dijo esto y se quedó dubitativo.
-No lo entiendo… ¿Qué hacemos aquí? ¿Cómo nos han traído? ¿Y con que fin?

Las preguntas de la mujer flotaban todavía en el aire cuando una voz tras ellos dijo:

-Seguramente estamos en una especie de sueño…
La pareja se volvió asustada para mirar quien era el propietario de aquellas palabras. Otro hombre surgió como de la nada ante ellos.
-Llevo un rato escuchando vuestra conversación. Perdonadme si os he asustado.
¿Quién… eres? –preguntaron al unísono los dos.
-Mi nombre es Víctor y mi historia es todavía más fantástica que la situación en la que nos encontramos. Pero prefiero que nos conozcamos un poco antes de hablar sobre ello. Si no os molesta…

El nuevo personaje parecía algo más mayor de que Roberto aunque su rostro no denotaba miedo alguno. Eso tranquilizó a Mónica, en cambio Roberto le envió una mirada inquisidora.
-Yo soy Roberto y ella es Mónica, ahora que nos hemos presentado me gustaría saber que haces aquí y porqué nos has traído a este extraño lugar.
-Siento decepcionaros, pero soy tan prisionero de esta situación como vosotros.
-¿A que te refieres con lo de prisionero? –Preguntó Mónica
-Es evidente que estamos en un lugar que no conocemos. La niebla no nos permite ver más allá de nuestras narices, pero aseguraría que estamos en una especie de cárcel sin paredes. Al menos visibles. –Contestó Víctor.
-¿Quizás deberías explicarnos esa historia tan “fantástica” –Dijo con cierto sarcasmo Roberto.
-Os habéis fijado… -Interrumpió Víctor.
-No… ¿en que? –preguntó asustada Mónica al notar algo extraño en el tono del hombre.
-La niebla se está aclarando… curioso ¿verdad?
-Ahora que lo dices… es verdad –Dijo la mujer.
-Más curioso es, que haya empezado ha hacerlo al aparecer tú… -Dijo Roberto desafiante.
-Creo que deberías relajarte Roberto, no soy ninguna amenaza. A menos que tú lo seas para mí. ¿Lo eres? –Acabó Víctor mirando al otro hombre con la convicción en sus ojos.
-No…no lo soy, perdona… La situación es algo kafkiana y no me habitúo a ella. –Le contestó bajando la cabeza Roberto.

El silencio se hizo entre los tres, mientras la brumosidad más cercana a ellos desaparecía dejando ver un espacio de aproximadamente diez o quince metros. Dos sillas como la que tenían junto a ellos aparecieron a los lejos.

-Umm… -murmuró Víctor. –Quiero comprobar una cosa.

El hombre se dirigió hacía una de las sillas con largos pasos. Cuando llegó a ella se dirigió hacia la otra y desde ésta hasta el punto de partida, donde lo esperaban los otros dos interrogándolo con la mirada.

-Una nueva curiosidad. La distancia a la que nos encontrábamos no parece ser superior a los doce metros, en cambio a mí me ha parecido que he andado varios minutos antes de llegar a este lugar.
-Juraría que me ha pasado lo mismo. Estoy seguro de haber andado algo más de un kilómetro antes de encontrarme con Mónica. –Dijo Roberto extrañado.
-Yo no puedo decir nada puesto que no me he movido del lado de la silla. –acabó Mónica.

Los tres se miraron, buscando en sus rostros las respuestas adecuadas. Pero nadie medió palabra. Pasó aproximadamente un minuto, que se hizo eterno. Hasta que Roberto lo interrumpió.

-Esta mañana…, o eso me parece a mí, porque ahora lo recuerdo como en un lugar lejano dentro de mi mente. Veía sombras reflejadas en los cristales y espejos. No se si tiene algo que ver, pero creo que nos hemos metido en algún lugar tenebroso, quizás detrás de los espejos existe otro mundo y ahora nos encontramos en él.
Mónica lo miró incrédula y entonces contó su historia.
-Yo no he visto nada parecido a lo que has contado, si bien es cierto que no tengo un recuerdo claro, más allá del día de hoy, que ha empezado de una manera inusual, pero no quiero decir con ello fuera de lo común… -La mujer enrojeció evidenciando con ello que no quería hablar de lo que le había sucedido.
-Mi caso es algo diferente, pero ha de tener relación también con lo que nos está ocurriendo. Estaba inmerso en un extraño sueño, que es muy difícil de explicar por lo insólito del lugar… –Dijo Víctor deteniendo la explicación para mirar a los otros dos. Mónica le conminó a seguir haciendo un gesto de asentimiento con la cabeza.
-Bueno me encontraba en un extraño mundo en compañía de una mujer que me explicaba cosas que no tienen sentido ahora. Tengo la sensación que había despertado en otro planeta, pero ahora no puedo asegurarlo,
-¿Estamos en otro planeta? –Preguntó Mónica a Víctor
-No lo sé. Mi sueño se producía en otro mundo, un mundo de luz y muy diferente a donde nos encontramos ahora.

Roberto interrumpió diciendo:

-Puede que tan solo sea un sueño o quizás…hemos muerto y esto es algún tipo de antesala antes de ser juzgados…
-Nunca he sido religiosa, no he tenido tiempo para plantearme la posibilidad de seguir existiendo después de la muerte…
Mónica dijo estas palabras y ante la perspectiva que pudiera ser cierto, se dejó caer en la silla.
-Quizás es tan solo otro sueño, pero que ahora no podemos entender. Dejadme probar una cosa. –Dijo Víctor mientras se alejaba con rápido paso hacía los límites de la niebla.
Se pasó unos minutos entrando y saliendo de aquella extraña bruma, haciendo extraños gestos y moviendo la cabeza. Cuando por fin se reunió de nuevo con sus compañeros dijo:
-Como me temía este lugar tiene una especie de cerco o pared invisible que lo limita.
-¿Como sabes que es una pared? Si dices que es invisible. –Preguntó Roberto.
-Compruébalo tu mismo. Llega un punto en que una extraña fuerza no te deja ir más allá.
-No necesito comprobarlo, me fiaré de tu palabra. –Contestó Roberto.
-¡Estamos encerrados! ¿Con que finalidad…? –sollozó Mónica.

* * *
El escritor se sentó delante de su portátil y abrió algunas carpetas hasta encontrar una que decía: “RELATOS”. Miró la larga lista y buscó en ella, mientras pensaba:

-Todavía tengo que acabar algunos de estos…La historia de Mónica, la dejaremos para más adelante. “Reflejos y sombras”. Pobre Roberto, pero no tengo todavía el final que lo convierta en un buen relato. Debería seguir con “El sueño de Víctor”, creo que puede llegar a ser un buen libro aunque poca gente lo entenderá…

Abrió el documento y releyó la última frase que había escrito.

“Víctor no salía de su asombro. Estaba oyendo un murmullo armonioso de vocecitas ininteligibles a su alrededor. Algo quizás inverosímil pero cierto…”
El escritor decidió continuar con aquella historia que llevaba algunos meses escribiendo.

Mientas tecleaba varias frases en el portátil, en alguna dimensión desconocida, Roberto y Mónica todavía se preguntaban, ¿como había podido desaparecer ante sus ojos Víctor? El tercer hombre que los acompañaba en aquel extraño lugar. Y sin saber que hacer, se sentaron a esperar su turno, en aquellas incómodas sillas…

Read Full Post »