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Archive for 11 mayo 2010

Cuantas veces nos hemos preguntado ¿Por qué existen el bien y el mal? ¿Por qué pudiendo elegir la luz nos empeñamos en alinearnos con la oscuridad? ¿Qué nos impulsa a establecer diferencias que causan desigualdades de todo tipo?

Desde el punto de vista material todo se reduce a conseguir el “poder”. Estar en el vértice de la pirámide social es una meta con la que nos “programan” desde que nacemos. Los elementos de “poder” son muchos y los caminos para llegar a la cumbre en el mundo material no están exentos de acciones poco ortodoxas, que constantemente se utilizan para beneficio de unos pocos, mientras la gran mayoría, sufre las consecuencias del desequilibrio social imperante, fruto de decisiones unilaterales de los que poseen el “poder” actualmente.

Esto no es un juicio de valor, simplemente es algo que se puede observar a diario, pero que no contesta a las preguntas anteriores. Los seres humanos han sido engañados durante generaciones con sistemas de creencias que han creado la realidad actual. Una realidad que a muchos les parece perfecta. La tecnología actual es una simple cortina de humo para desviar nuestra atención de lo que verdaderamente importa. La manipulación a la que nos someten es tan sutil que nos parece de lo más normal.

El hambre, la guerra, el gasto de recursos sin control y todas las desigualdades sociales, parecen quedar muy lejos de nuestra atención. Es algo que dicen en las noticias, pero que mientras no nos afecte directamente, no hay que preocuparse por ello. Estamos demasiado ocupados en utilizar todo el tiempo que tenemos en mantener la “cabeza” pendiente de nuestras cosas, sin prestar apenas atención de lo que realmente está ocurriendo en nuestro entorno y menos aún de lo que le ocurre a nuestro planeta.

Nuestro vehículo humano sería una máquina perfecta sino fuera por un pequeño detalle: Nuestro Ego/Mente. Pero para aquellos que no tienen claro de lo que estoy hablando les daré una breve explicación.

El ser humano al contrario de lo que cree la ciencia oficial, no es solo un sistema biológico con un cerebro que dirige, piensa y hace que nos movamos. La realidad es bastante más compleja que todo eso. La ciencia oficial todavía no ha llegado a entender más que un 10 por ciento de lo que es el cuerpo biológico y está todavía lejos de comprender las complejidades de la energía que nos rodea y de la que estamos compuestos.

Para simplificar diríamos que nuestro vehículo humano lo componen el cuerpo biológico, la mente/Ego y el cuerpo emocional. Este sería el “vestido” que nuestra Conciencia/Alma/Yo utiliza para permanecer en este mundo material sometido a la ilusión del espacio/tiempo. El problema es que no nos identificamos con nuestra verdadera esencia que yace escondida tras una maraña de energía mental, emocional y sometida a la privación que supone funcionar dentro de un vehículo físico bastante torpe. La barrera que nos lo impide es la de la mente o Ego. Un sistema muy sutil que actúa como juez en todos nuestros actos. Su misión es la de engañar, ofuscar y manejar nuestros pensamientos de manera polarizada, para que siempre estemos tomando decisiones que no nos lleven más que a vivir una vida vacía, pretenciosa y absurda, en la que lo que prima es, el “poder” que tengamos sobre los demás. Para llenar ese vacío que supone hacerle caso al Ego, nos rodeamos de cosas caras, la mayoría de veces, poco o nada útiles, pensando que: A más cantidad de cosas que poseamos, seremos mejor considerados.

Una de las conductas típicas del Ego es la de la envidia. A veces de forma descarada, otras de forma sutil. Nos molesta que otros tomen iniciativas que nosotros no nos atrevemos a tomar. Que alguien parezca mejor que nosotros. Que nuestro vecino se haya comprado un coche nuevo. Etc. Lo gracioso del caso es que cuando nos iniciamos en el camino de la búsqueda “interior” o espiritual. Tras lo que llamaríamos “despertar de la conciencia”. Es cuando el Ego/Mente hace su trabajo de forma más sutil, tanto que no nos damos apenas cuenta de ello.

Pensemos por un momento en esto, porque es importante entender que ese tipo de acciones, de las que aparentemente no nos damos cuenta, crean una constante polaridad. Pero ¿Cómo podemos saber cuando una acción es originada por nuestro Ego y cuando no? Eso amigos míos es la clave de nuestro camino espiritual. Dominar al Ego es una tarea mucho más ardua de lo que parece. Creemos que por tener la intención ya somos “buenos”, si somos “buenos” nadie puede juzgar nuestros actos y si lo hacen es que están equivocados y son “malos”. Aquí tenemos la primera ruptura a la que nos lleva nuestro sistema mental muchas veces.

En la sociedad actual es muy difícil dominar al Ego/Mente, pero eso no impide que nos demos cuenta de ello y por lo tanto aprendamos de nuestros errores, aceptando a veces con humildad que fallamos, simplemente, porque somos humanos. Si solo fuéramos “conciencia”, no tendría sentido vivir esta vida. Por lo tanto no hemos de bajar la guardia y debemos aprender a “manejar” nuestro Ego de manera que nos ayude en vez de entorpecer nuestro camino.

¿Pero cómo?

Simplemente utilizando algo que tenemos a nuestro alcance y que es de naturaleza superior al Ego/Mente. Nuestro Corazón Energético. La contrapartida del corazón biológico. Un sistema energético puro que está siempre en contacto con la Conciencia o Yo interior. Un sistema que no conoce la polaridad, porque funciona con la frecuencia elevada del Amor. Una herramienta de Poder que nos ha sido negada por nuestro sistema actual de creencias, basado en el poder material.
Algo tan sencillo y tan difícil de utilizar.

Hemos de desaprender todo lo que hemos aprendido hasta ahora, porque incluso algunas de nuestras creencias espirituales son sutiles ideas de nuestro Ego. Vivir desde el corazón es una práctica, digamos “difícil”, pero que a corto plazo nos ofrece cambios significativos en nuestras vidas. El cambio más importante es que contribuimos a engrandecer la rejilla energética del Amor, a la que todos estamos conectados aunque no nos demos cuenta.

A medida que hacemos fluir el Amor por nuestro Corazón Energético nuestro entorno se equilibra. Es una energía que no desaparece al contrario de las intenciones de nuestra Mente que se diluyen con el tiempo. Los seres humanos necesitamos ahora más que nunca, utilizar nuestro corazón en nuestras vidas diarias. Hemos de dejar a un lado la polaridad y ser neutrales. No se trata de negar o juzgar la oscuridad, se trata de entenderla, porque nuestra decisión es la de trabajar con la luz.

La “ignorancia” de nuestra naturaleza, es lo que nos lleva como sociedad por el camino equivocado. Pero una vez aprendemos quienes somos realmente, nada nos impide desarrollarnos como Conciencias libres.

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